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50 playas de España que no te puedes perder

De Euskadi a Canarias, una lista de enclaves marinos que no fallan. Salvajes y también urbanos. Para disfrutar del verano entre cálidas arenas

 

Si consideramos que el sector turístico representa el 11% del PIB español y que el 75% de los 54 millones de visitantes extranjeros anuales llegan abducido por el binomio sol y playa, es fácil colegir la jerarquía estratégica de esos divanes de reposo que denominamos playas. Las gallinas de los huevos de oro. Las 2.000 playas españolas bien pueden comenzar por este medio centenar, muchas de las cuales responden al perfil cervantino: “Esquivas playas, desnudas de contrato humano”.

01 Trebalúger, Ferreries y Es Migjorn Gran. Menorca

Qué regalo de la naturaleza; arena del primer día de la creación, un torrente caudaloso, acantilados calizos -Cala Galdana en su versión intocada-, agua translúcida, tranquilidad. Un sueño húmedo al que se accede a pie (20 minutos) desde Cala Mitjana a través de pinares de relumbrón.

02 S’Alga, S’Espalmador. Formentera

Este mar a veces se pone turquesa, y otras, aguamarina; no cansa mirarlo. Una hipérbole de azules generada por el filtro oxigenante de la posidonia. S’Alga, incluida dentro del parque natural de las Salinas de Ibiza y Formentera, se esconde en la isla de S’Espalmador, a la que se accede desde La Savina en barca. La presencia de yates es abrumadora.

03 Sotavento de Jandía, Pájara. Fuerteventura

Jandía es a las playas lo que el Maserati a los coches. En bajamar, cerca de 30 kilómetros luce entre Costa Calma y Morro Jable. Su característica es privilegio de las islas orientales canarias: aridez y una plataforma continental inmersa en una lujuria cromática. El Mundial de windsurf y kiteboard se celebra del 22 de julio al 6 de agosto.

04 Macarelleta, Ciudadela. Menorca

La admiración que despierta, abrazada por blancos acantilados que alcanzan cotas considerables, está ligada a la cimbreante movilidad acuática de tonos verdosos y blanquiazules junto a una arena de cal. Se puede acceder a pie desde Cala Galdana (25 minutos), subiendo después por los peldaños de la Macarella.

05 Torimbia Niembro, Llanes. Asturias

La reina de las playas verdes españolas responde a la tipología de concha, muy menguada en pleamar. En ella, las olas rompen tendidas, como no queriendo romper su hilo de espuma. Mariví elabora paellas en el chiringuito mimetizado (reservas, en el teléfono 639 98 67 57). Madrugar para encontrar aparcamiento.

06 Son Saura, Ciudadela. Menorca

Las playas idílicas, su geórgica elocuencia, son cada vez más difíciles de descubrir. Una de ellas, Son Saura, nos transporta a los mares del Sur. Este verano estrena alquiler de kayaks. No ir más tarde de las 10.00.

07 Figueiras Islas Cíes, Vigo. Pontevedra

Hay pedigrí playero en el hecho de zambullirse en un parque nacional donde la masificación brilla por su ausencia, visto el cupo impuesto a las navieras. Figueiras es toda una alucinación de arena blanca, lo que no debe hacernos olvidar la gelidez del océano.

08 Ensenada de los Genoveses, Níjar. Almería

El sector costero que envuelve el cabo de Gata tiene una cualidad emocional verdaderamente impactante. En los Genoveses, un cuadro intacto de litoral mediterráneo se estira formando una curva de exquisitas líneas. Una lanzadera transportará a los bañistas a partir de mediados de julio.

09 Playa Victoria. Cádiz capital

La referencia urbana número uno. Siempre en la unidad de cuidados intensivos. Gestión y limpieza. Nada como esperar el Bicentenario de la Constitución de 1812 en los 2,8 kilómetros de la franja occidental del istmo que comunica con la Tacita de Plata.

10 Langre Ribamontán al Mar Cantabria

El lugar donde Félix Rodríguez de la Fuente se bañaba a culo pajarero es hoy imagen icónica de Cantabria. La pleamar divide Langre en dos hemiciclos de paredes verticales rodeados de prados. Anécdota: la bajada principal fue dinamitada por vecinos hace medio siglo, arguyendo maniobras militares.

11 Es Caragol, Santanyí. Mallorca

Playa aislada y aliada del senderista. El coche se deja -sin objetos de valor- en el faro de Ses Salines y se costea durante 15 minutos hasta toparse con un escenario grávido, de anchas dunas colonizadas por lirios y cardos marinos. Al otro lado de la valla, la finca de la familia March.

12 Pregonda, Es Mercadal. Menorca

Ese bañista que todos llevamos dentro despierta compulsivamente a la vista de una costa que nos aturde con sus matices ocres y granates. A Pregonda se llega andando, en media hora, desde la playa de Binimel.là (hay barca-taxi); con restaurante recomendable.

13 Ensenada de Bolonia, Tarifa. Cádiz

En el estrecho de Gibraltar, arenales de blancura incandescente proclaman a los cuatro vientos el imperio del viento y el sol. Bolonia deslumbra tanto por sus hechuras como por sus dunas monumentales. A la entrada está la ciudad romana de Baelo Claudia y su museo.

14 Güí-Güí, La Aldea de San Nicolás. Gran Canaria

Para un vivir plácido y robinsoniano se erige Güí-Güí, la playa más remota de España. Se llega a pie desde Tasartico (2 horas y 30 minutos de montañismo no fácil) o en la zodiak de Water Taxi (615 10 99 97; 30 euros) desde La Aldea. Saludar a Eufemiano, el ermitaño.

15 Castell, Palamós. Girona

Salvada tras un largo proceso judicial, hoy atesora uno de los últimos vestigios naturales en la Costa Brava. El yacimiento ibérico, la barraca diseñada por Dalí, el paseo hasta cala Estreta o S’Alger… toda Castell es una reserva de imágenes indelebles.

16 Cala Conta, San José. Ibiza

¡Menudo flash de aguas azules, arena y rosario de islas menores a distintas profundidades de campo! A lo que se unen los mejores atardeceres ibicencos desde la terraza del Sunset Ashram, entre disc jockeys y mojitos.

17 Barayo Navia y Valdés. Asturias

Uno se queda hechizado frente al estuario, rodeado de masas forestales, a las que se añaden dunas y marismas. Entrar a este edén de bolsillo por Vigo, y bajar por el camino que pasa por el puente.

18 Los Muertos, Carboneras. Almería

Al costado de Mesa Roldán se extiende una de esas playas de agua diáfana (gracias a no poseer arena, sino piedrecillas) que tanta fama han granjeado al parque natural del Cabo de Gata. A cambio de bajar a pie el repecho, nos espera un día de baños en plena naturaleza. No ir con mar picada.

19 Es Trenc, Campos. Mallorca

Fue bandera conservacionista y hoy sigue atrayendo a bañistas de media Europa por sus cordones dunares -un tanto descuidados- y por sus sabinares. El sector entre búnkeres atrae a Adanes y Evas. En el restaurante Es Trenc, el precio del aparcamiento (20 euros) se descuenta de la factura.

20 Papagayo, Yaiza. Lanzarote

Para goce de asiduos y transeúntes parecen haberse creado los alfanjes arenosos que acompañan a la punta de Papagayo. Sol africano, paisaje indemne y vistas del estrecho de la Bocayna. Peaje automovilístico: tres euros.

21 Barra, Cangas de Morrazo. Pontevedra

Un clásico de los enclaves nudistas gallegos es el de Barra. Para tanto usuario como llega a este paraje de pinos y dunas, Barra es un modelo de limpieza autogestionada por los propios bañistas.

22 Formentor, Pollença. Mallorca

Desprende aura de balneario, al que no es ajeno el primer hotel de cinco estrellas inaugurado en Mallorca (1928). A salvo de la tramontana, Formentor se ve comprimida por pinos que, en la orilla, arrojan sombras de un verde intenso. Hay conexión en barca desde Port de Pollença.

23 Melide Isla de Ons, Bueu. Pontevedra

Chapotear en la playa virgen de una isla declarada parque nacional siempre tiene un plus de sensualismo. Melide dista 2 kilómetros (25 minutos a pie) del puerto de Ons y representa por su blanco arenal el broche de oro a la excursión insular.

24 Es Cavallet, San José. Ibiza

El verano discurre a ritmo lento delante de la cornisa dunar del parque natural de las Salinas de Ibiza y Formentera, oteando el trasiego de barcos a Formentera. A Es Cavallet llegan autobuses urbanos desde Ibiza capital.

25 Cala Negrete Calblanque, Cartagena. Murcia

A espaldas de La Manga del Mar Menor nos topamos con un paraje para resetearse entre dunas fosilizadas y vegetación iberoafricana. Acceder hasta el segundo aparcamiento y proseguir a pie hasta Negrete, de raíz naturista. El oleaje, de Levante, es peligroso. Acceso en autocar a partir del 15 de julio.

26 Cala Fonda (Waikiki). Tarragona capital

Si fuera una obra de arte, que lo es, diríamos que está profusamente ilustrada. Con dunas colonizadas, así como por un bosque de pinos piñoneros, algarrobos y olivos. Algún día se erigirá un monumento a la marquesa de Mas Rabassa, quien rechazó un cheque en blanco a cambio de urbanizarla.

27 La Granadella Xàbia/Jávea. Alicante

Elegir un día entre semana para disfrutar de esta piscina natural, encajonada entre montañas y de apariencia prístina, pese a las urbanizaciones emboscadas. Los hermanos Estalrich, del restaurante Sur (965 77 16 12), se encargan, con su arroz abanda, de que la felicidad sea completa.

28 Playa del Silencio, Cudillero. Asturias

Mutismo de asombro es la respuesta que genera la concha de cantos. Se escucha con especial complacencia el rumor del oleaje entre el incesante furor fotográfico que invade a cuantos la descubren.

29 La Concha de Lobos, La Oliva. Fuerteventura

Que no exista ni una sombra a la vista garantiza un bronceado africano en La Concha del islote de Lobos. Es preciso caminar 15 minutos desde el malecón para alcanzar las acumulaciones de arena blanca formadas gracias a los escollos a modo de barrera protectora. Los barcos zarpan de Corralejo.

30 Cala Varques, Manacor. Mallorca

Al final del barranco, en una escueta franja arenosa que reúne una importante riqueza vegetal, luce Cala Varques todos los alicientes mediterráneos. De la naturaleza calcárea de los materiales habla la proximidad de las cuevas del Drac. Hay que caminar unos 10 minutos desde el portón de la finca.

31 Area Maior, Muros. A Coruña

El cuadro compuesto por el monte Louro, la laguna das Xalfas y el cordón dunar de hasta 14 metros de altura nos remite a uno de los paraísos absolutos de la costa gallega. Nada hay comparable a contemplar, desnudos, la declinación de la luz sobre el Atlántico.

32 Maspalomas, San Bartolomé de Tirajana. Gran Canaria

La imagen playera icónica de Canarias. Pliegues, repliegues y despliegues arenáceos, rodeados de hoteles, distinguen este Sáhara hecho playa. Del faro a La Punta, pasando por La Charca y el Palmeral, Maspalomas desprende una personalidad arrolladora. Es, además, destino gay de proyección internacional.

33 Traba, Laxe. A Coruña

“Te sitúa en una especie de alegría orgánica, en una excitación de cuerpo y mente”. Atina el novelista Manuel Rivas al describir este playón de la Costa da Morte que luce 2,5 kilómetros de arenal más una laguna. Remojarse solo hasta la cintura.

34 Dunas de Corralejo, La Oliva. Fuerteventura

Contemplar el amanecer en la playa se lo reservamos a este níveo desierto con dunas que avanzan literalmente como olas lentísimas empujadas por el alisio. A este paraje rinden tributo tanto los naturistas como los windsurfistas y cometeros. En varios tramos ondea la bandera azul.

35 Laga, Ibarrangelu. Bizkaia

Los pintores colocan el caballete en la carretera; los surfistas cabalgan en el sector junto al cabo Ogoño. Dunas, además de farallones, para un arenal abierto al Cantábrico donde se funde montaña y arena, englobado todo en la reserva de la biosfera de Urdaibai. No ir más tarde de las 10.00.

36 Mónsul, Níjar. Almería

Tuvo que ser un videoclip del almeriense David Bisbal el que lanzara a la fama esta playa del cabo de Gata, fotogénicamente decorada con olas de lava solidificada, cuando no por una duna colosal dominando un islote. A partir del 15 de julio, el transporte se realiza en autobús público.

37 Las Conchas, Isla La Graciosa, Teguise. Lanzarote

Fastuoso arenal de arena blanca calcárea situado frente al islote de Montaña Clara. Y bañado por el Atlántico más frío de Canarias. Al desembarcar en La Graciosa se puede alquilar una bicicleta o un todoterreno para cubrir los 7,5 kilómetros hasta Las Conchas.

38 Oyambre, Valdáliga y San Vicente de la Barquera. Cantabria

A los ecologistas, que siempre batieron el cobre por este maravilloso playazo de 1,8 kilómetros, debemos su estado de conservación. La zona del monolito (actualmente desmontado) es la más resguardada de las corrientes. Muy agradable el hotel Gerra Mayor

39 S’Amarador, Santanyí. Mallorca

Desde Santanyí hasta Cala Figuera parte uno de los viales al parque natural de Mondragó. S’Amarador es la mancha de arena más tranquila del parque, respaldada por dunas y un humedal, y embellecida por varaderos tradicionales que aportan color etnográfico.

40 Cofete, Pájara. Fuerteventura

Sugiere un paisaje infinito en la costa de barlovento de Jandía. El interés de Cofete no es tanto el baño -peligrosísimo- como la caminata de seis kilómetros hasta El Islote, como prueba de un litoral milagrosamente inalterado. Alquilar un todoterreno y aparcarlo en el cementerio playero.

41 Dunas de Liencres, Piélagos. Cantabria

Por su tamaño y grado de naturalidad, nos encontramos ante el sistema dunar más interesante de la costa cantábrica. Caminar por la costa durante un kilómetro y medio hasta la ría que forma el río Mogro y en donde se forma una playa interior. Desconfíen del bravo oleaje de Liencres.

dunas plagas Pielagos Cantabria

42 Carnota. A Coruña

El arenal carnotano es, de los gallegos, el de mayor extensión. Ocho kilómetros que conservan esa aura de isla de reposo, de paraje campesino salvado de la rapiña especulativa. A la zona más segura para el baño se baja por Maceiras. Solo por conocer a Manolo Lago merece la pena hospedarse en la Aldea San Cibrán

43 El Cañuelo, Nerja. Málaga

Este playazo reacio a las multitudes se halla inmerso en el paraje natural de Maro-Cerro Gordo, donde Málaga se viste de acantilados. Que preste servicio estival un microbús hay que ponderarlo en lo que vale, puesto que el resto del año solo puede bajarse a pie.

44 Covachos, Santa Cruz de Bezana. Cantabria

Es la preferida del presidente de la Federación Española de Naturismo, Ismael Rodrigo. Cuando se retira la marea (consultar las tablas), la playa manifiesta su forma tombólica hasta enlazar con el islote. Aparcar en Arnía y llegar a pie bordeando el acantilado.

45 Nueva Umbría, Lepe. Huelva

Es un lugar predilecto para quienes no soportan los roces y adoran los amaneceres; una flecha arenosa, la de El Rompido (12 kilómetros), que crece paralela a la costa. Aquí, la soledad carece de cualquier dramatismo. Además, zarpan transbordadores a la flecha desde El Rompido y El Portil (Cartaya).

46 Playazo de Rodalquilar, Níjar. Almería

Si hay un arenal donde se concentra la clara luz del cabo de Gata es precisamente en este. La calcinación paisajística y el azul transparente del agua tienen como contrapartida la masificación. Idea: bañarse al amanecer tomando como base el hotel Los Patios.

47 Calnegre, Lorca. Murcia

Lorca, después del seísmo, vuelve a la normalidad de los bañistas. Para ello le basta un segmento de costa virginal integrado por caletas de postín. Pese a ser un lugar remoto, no conviene llegar más tarde de las 10.30. Encargar la paella del chiringuito (620 02 97 86).

48 Karraspio, Mendexa. Bizkaia

Playa verde que muestra un perfil subyugante desde la isla de San Nicolás, accesible en bajamar. El autobús playero pasa por los aparcamientos de Lekeitio. Contar con el hotel Metrokua y los apartamentos del Villa Itsaso.

49 Cantarriján, Almuñécar. Granada

En pleno paraje natural de Maro-Cerro Gordo y dotada con restaurantes (fiestón cubano, los miércoles, en La Barraca), rara avis en las playas de tradición nudista. Acceso en autobús lanzadera desde la carretera.

50 Las Catedrales, Ribadeo. Lugo

Aunque solo fuera por sus arbotantes y cuevas, ya merecería figurar en el capítulo de playas singulares. Solo puede admirarse durante las tres horas y media de bajamar (un socorrista desaloja cuando el flujo se torna amenazante); una semana, por la mañana, y la siguiente, por la tarde. El País