«

»

Disfruta del arte rupestre y las formaciones geológicas de la Cueva de Nerja, Málaga

espeleologia cuevas nerja malagaLa Cueva de Nerja rompió su silencio de miles de años tras ser descubierta por cinco jóvenes de la cercana localidad de Maro. Los habitantes de esta población ya conocían la existencia de una pequeña cavidad llamada la mina del cementerio, aunque nadie se había aventurado en su interior. Cierto día, Francisco Navas Montesinos, los hermanos Manuel y Miguel Muñoz Zorrilla, José Luis Barbero de Miguel y José Torres Cárdenas, decidieron seguir a una bandada de murciélagos que salían de una estrecha grieta de la pared de esta cavidad. La hendidura les condujo hasta un estrecho pasadizo, denominado desde entonces Conducto del Descubrimiento, que desembocaba finalmente en la sala que hoy se conoce con el nombre de Sala de la Cascada o del Ballet. Quedaron impresionados tras iluminar con su linterna la gran maravilla geológica que constituía ese espacio inicial de la gruta nerjeña. Escuchando el batir de alas de miles de murciélagos que los acompañaban en su aventura, una mezcla de miedo y emoción les embargó. No tardaron en ir alcanzando nuevos rincones y a tomar conciencia de la importancia de su hallazgo. Avanzaron hasta llegar a la Sala de los Fantasmas, donde descubrieron dos esqueletos humanos. El miedo les hizo abandonar su aventura. Era el 12 de enero de 1959. Días más tarde regresaron a la cueva, esta vez acompañados por dos de sus maestros, quienes dieron fe de la veracidad del descubrimiento. El 19 de abril de ese año, se organizó una nueva expedición integrada, entre otros, por un joven fotógrafo de Nerja, José Padial Bobadilla. La publicación de sus fotos días más tarde en un periódico de Málaga, dio a conocer al mundo la Cueva de Nerja y despertó el interés por la cueva de las autoridades, de la comunidad científica y de otros medios de comunicación de ámbito nacional.

En noviembre de ese mismo año, Francisco Navas Montesinos, en su afán descubridor, reanudó la búsqueda de corrientes de aire que le pudieran guiar hacia nuevas galerías desde la sala más interna conocida hasta entonces, la Sala del Cataclismo. De este modo, descubriría una zona hasta entonces desconocida de la ya imponente Cueva de Nerja, las Galerías Altas. Posteriormente, y durante diez años, se sucedieron continuas exploraciones espeleológicas en la cavidad, a cargo de la Sección de Espeleología del Museo Arqueológico Provincial de Málaga, que culminaron con el descubrimiento de las Galerías Nuevas.

Las actividades en torno a la Cueva de Nerja se multiplicaron progresivamente a raíz de la comunicación pública de su descubrimiento. Se llevaron a cabo diversas exploraciones que determinaron la necesidad de abrir al público tan magna joya natural. De inmediato, la Delegación de Excavaciones Arqueológicas trató de localizar un acceso más viable, pues la entrada empleada por los descubridores presentaba múltiples complicaciones. Se recorrieron a conciencia diversas galerías hasta localizar la gruesa raíz de un árbol, cuyas ramificaciones subterráneas llegaban hasta la cavidad y que serviría de punto de referencia con el exterior. Explosivos y picapedreros reabrieron las entrañas de una cueva incomparable, que durante miles de años había permanecido inaccesible para cualquier humano. El 12 de junio de 1960 culminaron los trabajos de acondicionamiento para su uso turístico y se inaugura la cueva con la celebración del I Festival de Música y Danza Cueva de Nerja.

Su enorme riqueza patrimonial hizo que, al año siguiente de su descubrimiento, fuera declarada Monumento Histórico Artístico, según Decreto nº 988, de 25 de Mayo de 1961 y, posteriormente, Bien de Interés Cultural, en virtud de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español de 25 de Junio de 1985. Este gran impulso institucional fue el origen de numerosos proyectos de investigación de la cavidad en diversas disciplinas científicas. La Fundación Cueva de Nerja ha auspiciado, apoyado, sufragado y publicado buena parte de los diversos estudios que se le han propuesto, en especial los referidos a las investigaciones arqueológicas. La Cueva de Nerja es, desde hace décadas, uno de los monumentos más visitados del país, con alrededor de 500.000 visitantes anuales, y constituye el principal motor económico de la comarca malagueña en la que se ubica, la Axarquía.

Poco tiempo después del descubrimiento de la Cueva de Nerja, la magnitud del yacimiento arqueológico que atesoraba determinó su declaración como Monumento Histórico Artístico por Decreto 988, de 25 de mayo de 1961 (B.O.E. nº 142 de 15 de Junio de 1961) y, más tarde, Bien de Interés Cultural por Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, de 25 de junio de 1985 con categoría de Zona Arqueológica (2006).

Arte Rupestre

La Cueva de Nerja constituye uno de los yacimientos más ricos del sur peninsular en manifestaciones artísticas prehistóricas, ya que cuenta con 589 motivos agrupados en 321 grupos pictóricos y grabados parietales catalogados en dos grandes conjuntos, el Paleolítico Superior y la Prehistoria Reciente. El arte rupestre de la cavidad no puede ser visitado por el público por motivos de conservación.

La distribución de este rico patrimonio pictórico se extiende desde la entrada hasta  aproximadamente la mitad del desarrollo longitudinal del cavernamiento, que alcanza 4.823 metros. Los artistas prehistóricos utilizaron con más profusión las Galerías Turísticas aunque existen relevantes representaciones en las Galerías Altas.

El Arte Paleolítico puede agruparse en dos grandes conjuntos adscritos por razones de estilo y, en algún caso, por cronología absoluta, al Solutrense y al Magdaleniense. El primero abarcaría una cronología entre los 20.000 y 16.000 años antes del presente. La fecha de 19.900 años marca el inicio de esta primera etapa pictórica, según una datación (14C-AMS) efectuada sobre un fragmento de carbón utilizado para pintar un ciervo ubicado en las Galerías Altas. El segundo conjunto podría estar localizado alrededor de 12.000 años antes del presente.

La técnica artística más frecuente en la cavidad es la pintura, con un registro de colorantes que va del rojo al negro, siendo sobre todo el primero el que muestra la mayor variedad de tonos. Los métodos de aplicación fueron de tipo indirecto, con dedos, lápiz e incluso pincel.

Entre las especies de animales representadas se encuentran caballos, ciervos, cabras, focas y aves, acompañados por un importante lote de signos (puntos, líneas…).

Las manifestaciones rupestres adscritas a episodios de la Prehistoria Reciente muestran una acusada diversidad técnica y de estilos agrupados en cuatro bloques: pintura esquemática Típica, grabados esquemáticos, ‘Pintura negra tipo La Pileta’ y un conjunto de ‘Cazoletas’, a los que quizás habría que añadir algunas de las manifestaciones sobre soporte cerámico encontradas en la cavidad.

El primer grupo se dispone en el monumento a base de figuras humanas esquemáticas realizadas en rojo, con una fuerte vinculación a rituales funerarios, en función a las correlaciones detectadas en otras estaciones arqueológicas y su coincidencia en el tiempo con el apogeo del uso de la cavidad como necrópolis.

Los grabados esquemáticos bitriangulares, adscritos al Calcolítico por su parecido con los confeccionados en soporte cerámico durante esta época, podrían corresponder a posibles representaciones de deidades femeninas.

Existe un conjunto de motivos en negro similares a los encontrados en otros yacimientos, que pertenecen a lo que ha venido en denominarse ‘Pintura negra tipo La Pileta’, fechadas en torno al final del III milenio a.C. Otras manifestaciones simbólicas de esta época son las realizadas sobre cerámica, entre las que destaca un torso humano.

Por último, el conjunto de ‘Cazoletas’ corresponde a un bloque de elementos muy singulares, erosiones circulares que horadan columnas u otros espeleotemas empleando la técnica de piqueteado. Su adscripción prehistórica queda determinada por un ejemplar cubierto por sedimentos del Calcolítico.

sala inmensidad cueva nerja malagaPara más información sobre visitas, etc. pincha aquí